BIO
N. 1993, La Paz, Bolivia, sus principales medios son la pintura y el dibujo. Kate Araoz investiga como el paisaje está cargado con ideas de poder derivadas de sistema del pensamiento occidental (como el colonialismo, la propiedad, la cartografía y la clasificación). Estos sistemas influyen en como el territorio es representado, comprendido y controlado, y continuan moldeando nuestra percepción del mundo en la actualidad.
Los dos grandes elementos constitutivos de su obra son la montaña y el árbol, como sujetos vivos. Sus estudios son un viaje hacia lo vegetal y orgánico. En lugar de crear paisajes fijos evoca una fantasía en una poesía que se transcribe en imágenes. Cuestionando si el territorio puede ser poseído o plenamente comprendido.
Diplomada en sociología y antropología de la Universidad de Rennes 2, Francia, así como con un máster en artes plásticas con mención en arte contemporáneo de la Universidad Paris 1 Panthéon Sorbonne. Ha mostrado su trabajo en exposiciones personales y colectivas en Bolivia, Perú y Francia.
Método creativo
Mis pinturas al óleo son principalmente observaciones del paisaje que exploran elementos naturales vinculados a mi entorno. Mis dos ejes de investigación son un árbol con el cual formé una relación en Paris, la ciudad actual en la que vivo. Así como las montañas de mi ciudad natal La Paz. A veces dibujo memorias o tomo como referencia fotografías. A través de la pintura busco plasmar en imágenes la vida del árbol con el que tejo una relación y cómo mi vida está ligada a su vida. Se trata de pinturas en las que la noción de intimidad es muy importante.
Busco traducir el vínculo que une a dos seres de diferentes especies. Materializar las sensaciones de la relación que tejo con este árbol y estas montañas. Estas ideas se despliegan en el lienzo y a veces son visibles hasta en los bordes de mis pinturas. El interés por el árbol se refuerza por los formatos grandes en el que pinto, como si fueran tesoros o mensajes. Mis composiciones buscan decir aquello que el habla o la escritura no me permiten expresar. Busco la dimensión simbólica, casi espiritual, como las pinturas de iconos religiosos de árboles y montañas.